viernes, 18 de abril de 2014

Adiós a Gabriel García Márquez




Gabriel José de la Concordia García Márquez, conocido como Gabriel García Márquez fue un escritor, novelista, cuentista, guionista, editor y periodista colombiano.
En 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura.
Fue conocido familiarmente y por sus amigos como Gabito o por su apócope Gabo desde que Eduardo Zalamea Borda, subdirector del diario El Espectador, comenzara a llamarlo así.
Está relacionado de manera inherente con el realismo mágico y su obra más conocida, la novela Cien años de soledad, es considerada una de las más representativas de este género literario e incluso se considera que por su éxito es que tal término se aplica a la literatura desde los años setenta.
En 2007, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española lanzaron una edición popular conmemorativa de esta novela, por considerarla parte de los grandes clásicos hispánicos de todos los tiempos.


Mi más sincero abrazo y todos mis respetos...

domingo, 15 de diciembre de 2013

SERÁS UN HOMBRE, HIJO MÍO...


IF… (Si…)



Si guardas, en tu puesto, la cabeza tranquila

cuando todo a tu lado es cabeza perdida.

Si tienes en ti mismo una fe que te niegan

y no desprecias nunca las dudas que ellos tengan.

Si esperas, en tu puesto, sin fatiga en la espera;

si engañado, no engañas; si no buscas mas odio

que el odio que te tengan...


Si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres;

si al hablar no exageras lo que sabes y quieres.

Si sueñas y los sueños no te hacen su esclavo;

si piensas y rechazas lo que piensas en vano.

Si tropiezas al Triunfo, si llega tu Derrota,

y a los dos impostores tratas de igual forma.


Si logras que se sepa la verdad que has hablado

a pesar del sofisma del orbe encanallado.

Si vuelves al comienzo de la obra perdida

aunque esta obra sea la de toda tu vida.

Si arriesgas en un golpe y lleno de alegría,

tus ganancias de siempre a la suerte de un día;

y pierdes, y te lanzas de nuevo a la pelea

sin decir nada a nadie de lo que es y de lo que era.

Si logras que tus nervios y el corazón te asistan,

aun después de su fuga de tu cuerpo en la fatiga;

y se agarren contigo cuando no quede nada

porque tú lo deseas y lo quieres y lo mandas.

Si hablas con el Pueblo y guardas su virtud.

Si marchas junto a Reyes con tu paso y tu luz.

Si nadie que te hiera llega a hacerte la herida.

Si todos te reclaman y ni uno te precisa.

Si llenas el minuto inolvidable y cierto,

de sesenta segundos que te llevan al cielo...

Todo lo de esta Tierra será de tu dominio;

y mucho más aún: serás Hombre, hijo mío.



UN SALUDO Y MIS MEJORES DESEOS...

sábado, 7 de diciembre de 2013

thanks for your humanity Mandela


NELSON MANDELA


Sudáfrica, Sudáfrica in liberty

Hubo una vez un país de blancos y de negros donde ser negro significaba no tener futuro, no ser nada, no tener derecho a nada. No era el único país donde los hombres y mujeres de raza negra tenían sus derechos diezmados, comparados con los derechos de sus vecinos: los ciudadanos blancos. En los estados Unidos, en sus estados se produjo una lucha larga y no-violenta para extender los derechos a todos los ciudadanos de los Estados Unidos. El Movimiento por los Derechos Civiles comienza con el boicot a los autobuses de Montgomery en 1955 y termina con el asesinato de Martin Luther King en 1968, aunque el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos sigue de muchas formas hasta nuestros días. Pero en Sudáfrica los blancos no cedieron e incluso utilizaron la represión y el asesinato contra los ciudadanos negros.

Sudáfrica para los blancos y su ley de Apartheid

El apartheid fue el sistema de segregación racial en Sudáfrica y Namibia, entonces parte de Sudáfrica, en vigor hasta 1992. Fue llamado así porque significa "separación" en afrikáans, lengua germánica, derivada del holandés, hablada principalmente en Sudáfrica y Namibia. Este sistema consistía básicamente en la creación de lugares separados tanto habitacionales como de estudio o de recreo para los diferentes grupos raciales, en el poder exclusivo de los blancos para ejercer el voto y en la prohibición de matrimonios o incluso relaciones sexuales entre blancos y negros.

Nace Nelson Mandela conocido como Tata Madiba, nacido el 18 de julio de 1918 en Mvezo (pequeño poblado de la actual provincia Oriental de El Cabo), en el seno de una familia noble de etnia xhosa, Mandela estudió Derecho y se colegió como abogado en 1942. Junto al también abogado Oliver Tambo montó un bufete jurídico dedicado a aconsejar legalmente a personas negras con escasos recursos. Nelson Mandela ingresó en el ANC tras la implantación en 1948 del apartheid, sistema de segregación racial destinado a asegurar el dominio político de la minoría blanca (actualmente, el 9% de la población, frente al 79% de la mayoría negra, el 9% de los mestizos y el 2% de los asiáticos). En 1961 se alzó en armas contra el régimen racista como jefe del Umkhonto we Sizwe, brazo armado del ANC. Fue detenido un año más tarde, y en 1964 condenado a cadena perpetua en el conocido como proceso de Rivonia. Casi tres décadas en la cárcel no quebraron la voluntad de hierro de Mandela ni le hicieron presa de la amargura o el resentimiento. En su pequeña celda de Robben Island hacía todos los días ejercicio al tiempo que aprendía afrikáans (el dialecto neerlandés nativo de gran parte de la minoría blanca) y se empapaba de la cultura de sus 'enemigos' afrikáners. Siempre tuvo presente que algún día le tocaría negociar con quienes le habían encarcelado para alumbrar una nueva Sudáfrica en la que blancos y negros estaban llamados a convivir civilizadamente. Los sudafricanos blancos que lo conocieron durante sus años de prisión -incluso sus propios carceleros- no dejaban de asombrarse de su amabilidad y trato cordial, no reñido con la firmeza en la defensa de sus ideas contra el régimen racista.

Los cambios en Sudáfrica se iniciaron con la llegada al poder en 1989 del político blanco reformista Frederik de Klerk, quien procedió a desmantelar el apartheid tras abrir una negociación política con Mandela. Éste fue liberado en febrero de 1990, después de 27 años en prisión. Las reformas de De Klerk, fruto del diálogo con el ANC, conducirían a las elecciones de 1994. Pero Nelson Mandela apartó el odio. El día 10 de mayo de 1994 fue un día histórico no sólo para Sudáfrica sino también para el mundo entero: el dirigente negro Nelson Mandela accedía a la presidencia de esa república del sur de África, la mayor potencia del continente, poniendo así fin a más de tres siglos de supremacía blanca.

Mandela, líder del Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés), había obtenido una resonante victoria en las elecciones del 27 de abril, las primeras en las que pudieron votar los ciudadanos sudafricanos de todas las razas. El ANC logró en esos comicios más del 62% de los votos, copando 252 de los 400 escaños del parlamento.

Puesta de largo de la nueva Sudáfrica

La toma de posesión de Mandela en Pretoria en 1994 contó con la asistencia de mandatarios de más de 140 países. Ante un auditorio integrado por más de cien mil personas (blancos, negros, mestizos...), el nuevo y flamante presidente pronunció un discurso reconciliador en el que alabó a De Klerk por su papel decisivo en la liquidación del antiguo régimen. El sueño de Mandela se hacía realidad 33 años después de haberse alzado en armas por la igualdad de derechos en su país. En 1993 recibió, junto a De Klerk, el Premio Nobel de la Paz. El año anterior, ambos fueron galardonados con el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

El 24 de junio de 1995, Mandela y su país vivieron otra jornada inolvidable al asistir en suelo patrio al triunfo de su selección nacional en la Copa del Mundo de Rugby. Mandela entregó a su compatriota blanco François Pienaar la preciada copa, tras una épica final contra Nueva Zelanda que ha pasado a la historia del deporte e inspirado un libro de John Carlin (El factor humano) y una película de Clint Eastwood (Invictus).

El 46664 (su número de celda en la prisión de Robben Island) es un icono para la Libertad. En julio de 2008 celebró su 90 cumpleaños, en medio de la admiración mundial por su figura y su enorme legado político y moral.

Todo lo demás ya es y será parte de la LEYENDA.



Gracias Nelson Mandela por hacer de este Mundo un lugar un poco mejor.
Con todo mi cariño y admiración José Javier Doncel.

viernes, 1 de noviembre de 2013

LA SEGUNDA REPÚBLICA FUE UN ERROR

Una reflexión sobre los textos de Pío Moa LA SEGUNDA REPÚBLICA FUE UN ERROR La crisis de la II República Todas las sociedades y países sufren a lo largo de su historia crisis graves, de las que pueden salir fortalecidos, debilitados o destruidos, según sepan reaccionar. Por poner un caso clásico, Roma estuvo muy cerca de perecer en Cannas, pero se rehízo y al final venció a Cartago. A España le costó siglos superar la derrota ante el islam. Con Enrique IV, Castilla pudo haber naufragado en luchas civiles, sin unirse a Aragón ni recomponer España. En la Guerra de Independencia, la reacción popular venció a los invasores, pero el país quedó internamente dividido. Estas crisis pueden venir de una intervención externa o de factores internos. Las crisis internas suelen obedecer a disensiones sin posible acuerdo, que paralizan a la sociedad o generan guerras civiles. Muchos países han sufrido estas contiendas, a veces con efectos devastadores, a veces revitalizantes, como la de Secesión en Usa o la española de 1936-39. En cambio las españolas del siglo XIX no solucionaron una depresión que, con momentos más álgidos o más atenuados, se arrastró hasta la Restauración en 1875. A su vez, la Restauración afrontó nuevos desafíos internos que terminaron por hundirla, siendo su última consecuencia la II República. Con esto nos situamos ante la gran crisis del siglo XX, materializada en el derrumbe de la república y la guerra Civil, crisis prolongada por el peligro de la Guerra Mundial y de una nueva guerra interna más una posible invasión. La cuestión se entiende mejor atendiendo a la naturaleza de las sociedades humanas. En todas ellas fluyen y se oponen diversos intereses, sentimientos, ideas y proyectos, corrientes sociales en conflicto que pueden llevar al choque o a la disgregación. Para mantener un orden aceptable, la sociedad genera espontáneamente el poder y la ley. La causa última de una guerra civil o una revolución radica en la caída de la ley, sea porque esta es rota desde el poder, sea porque una gran parte de la población la rechaza y quiere sustituirla radicalmente por otra más acorde a lo que cree ser sus intereses. ¿Cómo se dio este proceso, en concreto, en los pasados años 30? Ante todo, debemos apartar la distorsión propagandística en cuatro puntos: A) La legitimidad republicana no vino de unas elecciones municipales, ganadas por los monárquicos, sino de la cesión del poder por parte de una monarquía en quiebra moral. B) Los partidos propiamente republicanos eran débiles y no todos de izquierda, como suele suponerse. De hecho, el mayor y más votado fue el Radical de Lerroux, que había superado su energumenismo de principios de siglo y evolucionado hacia la derecha. C) La derecha no conspiró desde el primer momento contra el nuevo régimen, como se dice, sino que lo aceptó, aun si con reticencia. D) Contra esa falsa versión, fue de las izquierdas de donde surgió la oposición inicial a la república, esto es, del Partido Comunista y de los anarquistas. Además, el PSOE y los separatistas catalanes y vascos solo apoyaron al régimen condicionalmente, en la medida en que este les abriera paso hacia sus objetivos, es decir, hacia la que llamaban dictadura del proletariado, por parte del PSOE, o hacia la disgregación de España. Eran partidos revolucionarios, no demócratas. Por consiguiente, y dado que anarquistas y socialistas tenían las organizaciones más fuertes y masivas (el PSOE gracias a su previa colaboración con la dictadura de Primo de Rivera), la república nacía muy débil. Solo podría consolidarse fortaleciendo a los grupos no revolucionarios, como los republicanos moderados y las derechas que lo aceptaron, a regañadientes pero sin violencia. Todo esto lo he documentado a fondo en mi trilogía sobre la república y la guerra, y, como puede verse, cambia radicalmente muchos enfoques de la historiografía actual, lastrada por la propaganda. Ya antes de tener su Constitución, la república sufrió el primer ataque, no a su legalidad, aún inexistente, pero sí a su legitimidad: la quema de un centenar de iglesias, bibliotecas y centros de enseñanza católicos. El crimen partió de izquierdas republicanas y lo significativo es que lo amparó el gobierno, cuya inhibición delictiva dio un tremendo golpe al prestigio del nuevo régimen, creó una profunda división en el pueblo e impulsó a conspirar a algunos derechistas, muy pocos. La Constitución dividió aún más al pueblo, por la cuestión religiosa sobre todo. Dado el peso de la tradición cristiana en España, algunos radicales pensaron en una ley laica, pero no anticatólica, para no profundizar el enfrentamiento; pero fue Azaña, republicano de izquierda y contrario a la moderación, según él mismo advirtió, quien rompió aquel principio de acuerdo. Así, hizo votar una Constitución que reducía al clero a una ciudadanía de segunda y restringía los derechos de los católicos. En ese sentido, aunque no en todos, era una Constitución antidemocrática, en la que no cabía toda la sociedad y que propiciaba el choque social, como advirtió Alcalá-Zamora. Comprender a Azaña, por entonces el personaje más prestigioso de la república, exige atender a sus propios designios, expuestos públicamente: deseaba un “programa de demolición” de las tradiciones españolas, en particular las religiosas, y en su irrealismo, osó decir que España dejaba de ser católica. Para realizar su plan demoledor, Azaña contaba con los sindicatos y partidos más extremistas de izquierda, a los que pensaba dirigir por la que llamaba “inteligencia republicana”. Apuesta de nuevo irreal por cuanto él mismo acusaba a los suyos de botarates y cosas peores, y de hacer “una política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta”. Frases parecidas abundan en sus diarios, y aún más fuertes en los “padres espirituales de la República”, Marañón, Pérez de Ayala y Ortega, una vez comprobaron el fracaso de la experiencia. Importa leer a Azaña para entender aquel régimen: la demolición pretendida exigió a republicanos y socialistas restringir severamente la democracia, para terminar demoliendo… la legalidad republicana que ellos mismos habían impuesto. La precaria democracia de la Constitución mermó aún con la Ley de Defensa de la República, que permitía al gobierno actuar con verdadero despotismo. Aun así, todo lo aceptó, aunque a regañadientes, el perjudicado grueso de la derecha. La CEDA, su principal partido, aspiró a cambiar la Constitución, pero siguiendo los trámites legales. Los asaltos violentos a la ley empezaron con las insurrecciones anarquistas. También el golpe de Sanjurjo, que fracasó ridículamente al no apoyarlo casi nadie en la derecha. Poco después, una nueva insurrección ácrata, con el episodio de Casas Viejas, hundió políticamente a Azaña. El régimen fue de crisis en crisis, hasta las elecciones de noviembre de 1933, en las que las izquierdas cayeron espectacularmente: el partido de Azaña bajó a de 26 a 5 diputados, el Radical Socialista, de 59 a 4, y el PSOE de 115 a 59. En cambio el Partido Radical de Lerroux subía de 90 a 102 y sobre todo el partido derechista-católico CEDA, fundado unos meses antes, llegaba a 115. La derecha antirrepublicana, monárquicos, tradicionalistas y Falange, obtenían entre todos unos 40. ¿A qué obedeció un vuelco tan radical? Se ha especulado mucho sobre ello, pero las causas saltan a la vista: bajo el gobierno de izquierda se había multiplicado el desorden público mientras la miseria y el hambre volvían a los niveles de principios de siglo. Las reformas propuestas, agraria, militar, educativa y autonómica habían fracasado, todas por la misma causa, el sectarismo y la incompetencia, como denunciaba amargamente el mismo Azaña, quien, sin embargo, continuaba con sus proyectos de demolición. Y ante el triunfo de la derecha, la legalidad sufrió su peor embestida: los anarquistas lanzaron su insurrección más sangrienta, pero casi fue lo de menos. Los socialistas, separatistas catalanes y en menor medida los vascos, y las izquierdas republicanas se declararon en pie de guerra contra la voz de las urnas. Azaña y los suyos presionaron a Alcalá-Zamora, presidente de la república, para que anulase las elecciones y amañase otras nuevas con garantía de triunfo izquierdista. Al fracasar sus manejos, Azaña urdió un nuevo golpe con la Esquerra catalana. El plan fracasó al no lograr atraerse al PSOE, no porque este se mantuviera fiel a la Constitución, sino porque preparaba a su vez una insurrección, concebida textualmente como guerra civil, para imponer la dictadura de su partido, por lo que no pensaba dejarse dirigir por “burgueses”. He detallado esto último, por primera vez, en el libro Los orígenes de la Guerra Civil. A lo largo de 1934, las izquierdas y el PNV desafiaron la ley para subvertir al gobierno legítimo, hasta culminar en la insurrección de octubre, que dejó 1.300 muertos y enormes destrucciones materiales, sobre todo en Asturias pero no solo. Los rebeldes fueron derrotados porque la mayoría del ejército defendió la Constitución, anulando la acción de los militares golpistas de izquierda, y porque casi nadie, salvo en la cuenca minera asturiana, secundó los llamamientos a la guerra civil. Las derechas pudieron replicar al golpe con un contragolpe que liquidase de una vez la república, y así lo habrían hecho de ser fascistas, como les acusaban las izquierdas con deliberada falsedad. Pero el gobierno derechista defendió la legalidad republicana. De hecho salvó a la república. El camino a la guerra La república, malherida, aún pudo haberse repuesto si los rebeldes de octubre hubieran rectificado. Pero la mayoría socialista optó por bolchevizar el partido para convertirlo en un instrumento de insurrección más perfecto. Los demás planearon recobrar electoralmente el poder, pero con un programa mucho más radicalizado que el republicano de 1931. Para ello se unieron en lo que se llamaría Frente Popular. Lo lógico habría sido que los vencidos en las urnas y luego por las armas se desacreditaran por completo, pero ocurrió lo contrario: pasaron de acusados a acusadores. Al efecto desataron una masiva campaña nacional e internacional culpando a la derecha de haber realizado una represión sádica en Asturias. He examinado las acusaciones, mezcla de exageraciones y simples embustes, que sin embargo han aceptado largo tiempo la mayoría de los historiadores. En realidad, la represión fue escasa y los partidos que habían asaltado la república fueron mantenidos en la legalidad. Pero las denuncias izquierdistas fanatizaron a mucha gente y envenenaron a la sociedad. La insurrección había fracasado, en definitiva, porque los odios no habían alcanzado un grado muy alto, pero la campaña sobre la represión en Asturias los exacerbó, lo cual ayuda a explicar la crueldad con que se desarrolló la contienda a partir de julio de 1936. Por si la ley no había sido ya lo bastante vulnerada, el presidente Alcalá-Zamora, un católico deseoso de pasar por progresista, ayudó a destruir el partido moderado de Lerroux y expulsó del gobierno a la CEDA con manejos antiparlamentarios poco legítimos. Hubo de suspender las Cortes, y para rehuir el peligro de ser juzgado por la Diputación Permanente, convocó elecciones anticipadas para el 16 de febrero de 1936. El Frente Popular se arrogó la victoria en un clima de violencias, coacciones y odios desatados, reconocido por el propio Azaña: «Los gobernadores (encargados de velar por la pureza del escrutinio) habían huido casi todos. Nadie mandaba en ninguna parte, y empezaron los motines». Los fraudes han sido corroborados por las memorias de Alcalá-Zamora recuperadas hace pocos años. Las votaciones nunca fueron publicadas, lo que agrava el carácter no democrático de aquellos anómalos comicios. A partir de ahí, la Constitución y cualquier sentido de la legalidad cayeron por tierra, según muestran todos los testigos, incluido el socialista Prieto. Azaña constata, apenas pasado un mes de las elecciones: «Hoy nos han quemado Yecla: 7 iglesias, 6 casas, todos los centros políticos de derecha y el Registro de la Propiedad. A media tarde, incendios en Albacete, en Almansa. Ayer, motín y asesinatos en Jumilla. El sábado, Logroño, el viernes, Madrid, tres iglesias. El jueves y el miércoles, Vallecas… Han apaleado a un comandante, vestido de uniforme, que no hacía nada. En Ferrol a dos oficiales de artillería; en Logroño acorralaron y encerraron a un general y cuatro oficiales. Creo que van más de doscientos muertos y heridos desde que se formó Gobierno, y he perdido la cuenta de las poblaciones en que se han quemado iglesias y conventos. Con «La Nación» (periódico de derechas) han hecho la tontería de quemarla». Para Azaña, aquellos incendios no pasaban de tonterías. Y era solo el comienzo. En cinco meses el paro subió en flecha, más de 300 personas fueron asesinadas o murieron en disturbios, fueron quemadas cientos de iglesias, así como sedes y periódicos de derechas, registros de la propiedad, etc. Alcalá-Zamora fue destituido ilegalmente y con la misma ilegalidad se despojó de numerosos escaños a las derechas. La justicia pasó bajo el control de los sindicatos. Los gritos de “Viva Rusia” o “Viva la República” se oponían a los de “Viva España”. En las Cortes se proferían amenazas de muerte a los líderes de la oposición, hasta llegar al asesinato de Calvo Sotelo. La ley no protegía a la mitad, al menos, de la población, que defendía la unidad de España y el cristianismo y que, en palabras de Gil-Robles, no se resignaba a morir. Las izquierdas y separatistas parecen haber creído siempre que la democracia consistía en que mandaran ellos, sin importarles los medios ni las consecuencias. Resumiré, en fin, los golpes sucesivos que desde el gobierno y desde la calle aniquilaron la ley y los elementales principios de convivencia, creando un proceso revolucionario: la quema de conventos, bibliotecas y escuelas, las insurrecciones anarquistas, una Constitución solo a medias democrática, la Ley de Defensa de la República, el golpe de Sanjurjo, el rechazo izquierdista a la decisión de las urnas, la subversión cuajada en la revolución del 34, la campaña de falsedades sobre la represión de Asturias, los manejos ilegítimos de Alcalá-Zamora, las elecciones fraudulentas de 1936 y el arrasamiento final de cualquier norma democrática por el Frente Popular. La consecuencia fue la guerra civil, emprendida por las izquierdas en 1934 y reanudada en 1936 debido a la destrucción de la legalidad. Se dieron entonces los dos factores señalados al principio: abuso sistemático del poder por las izquierdas y separatismos, y un sector del pueblo fanatizado por doctrinas utópicas e irreconciliables, que rechazaba la propia ley republicana. Me importa señalar que no se trata de una interpretación más de la historia, sino de la que mejor casa con los hechos conocidos y los explica. Pues, por más que ha levantado irritación en ciertos medios políticos y académicos, nunca hasta ahora ha sido rebatida. Segunda crisis histórica Hoy nos hallamos de nuevo ante una profunda crisis democrática, nacional, moral y económica, con semejanzas y diferencias con la de los años 30. En cuanto a las diferencias, no existen unas violencias desatadas como entonces, aunque los odios aumentan y la violencia terrorista ha sido una constante, debido al mal tratamiento de ella por los gobiernos. La semejanza clave consiste en la progresiva destrucción de la legalidad constitucional, acelerada en los últimos ocho años, que trataré brevemente. La transición de la ley a la ley, es decir, de la legitimidad franquista a la democrática, fue bastante fácil gracias al legado del franquismo: una sociedad próspera y, sobre todo, reconciliada, olvidada de las furias que habían destrozado la república. Luego también se reconciliaron los partidos y políticos, pero lo hicieron sobre equívocos peligrosos. El peor, la identificación de antifranquismo y democracia, convirtiendo en demócratas por excelencia al PCE y a la ETA. Y los demás antifranquistas se identificaban con el Frente Popular, presentándolo como abanderado de la libertad. Esta doble falsificación, ideológica e histórica, con proyecciones políticas del mayor alcance, pudo asentarse porque la derecha renunció a la lucha de ideas, refugiándose en un torpe y romo economicismo. Desde entonces la democracia ha sufrido cuatro grandes plagas: el terrorismo, una corrupción y derroche rampantes, los separatismos y la degradación de la justicia. Pues bien, todas esas amenazas y peligros han procedido, nuevamente, del conglomerado antifranquista. Y no es casual. Así, la reconciliación de los políticos sobre base falsa generó una perturbación de la democracia, visible en una Constitución ambigua y en parte incumplible, elaborada, con oscurantismo y maniobras al margen de las Cortes. Después, sus errores no se corrigieron, sino que se han ido agravando hasta llegar a la depresión actual. En los años 30, el peligro mayor para España era el revolucionario y el segundo el separatista. La caída del Muro de Berlín ha alejado el revolucionario, pasando a primer plano el segundo. Al comenzar la Transición, el separatismo era irrelevante, pero desde entonces ha crecido por tres vías: el desleal e inconstitucional uso del poder autonómico para adoctrinar contra España desde la escuela; la no menos ilegal inhibición del poder central ante tales desafueros; y el terrorismo de la ETA. Sobre las dos primeras vías no me extiendo porque saltan a la vista, amparadas por la degradación de la justicia, reflejada en un Tribunal Constitucional cuya misión, se ha dicho, consiste en hacer constitucional lo que es anticonstitucional. En fin, los gobiernos regalaron a los separatistas los medios económicos, mediáticos y de enseñanza con los que socavar la nación española. Pero casi nunca se ha analizado la influencia corrosiva de la ETA. Cuando comenzó a asesinar en 1968, la ETA recibió apoyo moral, propagandístico y material de gran parte del clero vasco y no solo vasco, de la oposición antifranquista, de parte de la prensa bajo el mismo franquismo, de los regímenes argelino, castrista y, sobre todo, del francés, que obsequió a la ETA un santuario desde donde atentar impunemente. En muchos países europeos, la simpatía por los asesinos se manifestó estruendosamente con motivo del juicio de Burgos en 1970 y de la ejecución de varios terroristas en 1975. La ETA llegaba al posfranquismo semidesmantelada, pero con el marchamo de antifranquista por excelencia junto con el Partido Comunista y, por tanto, de “demócrata”. El País y otros centros de opinión y poder insistían en que no debía tratársela como el grupo de pistoleros que era, sino ofrecerle una “solución política”, aparte del acoso policial. La “salida política” implicaba aceptar el asesinato como un modo de hacer política. Un cambio de régimen suele acompañarse de una amnistía que facilite la nueva andadura, pero la amnistía a los etarras no fue una concesión del gobierno de UCD sino que fue arrancada a este por la presión de movilizaciones callejeras en Vascongadas y de los simpatizantes de la ETA en Madrid y Barcelona. Lo cual desprestigió al gobierno y fortaleció a los terroristas. Así, la banda criminal pudo rehacerse con rapidez y convertirse, gracias a la “salida política” en una plaga espantosa para la legalidad democrática. Los separatistas no violentos en Vascongadas y Cataluña vieron una excelente oportunidad para “recoger las nueces” presentándose como alternativa a la ETA, a cambio de lo cual el gobierno debía ceder más y más competencias, so pretexto de “quitar base” a los radicales. Y la UCD, luego el PSOE y el PP, las cedieron en un camino hacia la disgregación del país. Probablemente aquella “solución política” ha sido la política más nefasta, no solo por impulsar los separatismos, sino por su permanente erosión del estado de derecho, de la ley. Como he analizado en Una historia chocante, esa línea solo cambió, aunque no del todo, con Aznar, y con espléndidos frutos. La ETA fue acosada y frustrados casi todos sus atentados, ilegalizadas sus terminales políticas y mediáticas, rebajada su influencia popular en las Vascongadas. El Pacto Antiterrorista pareció asegurar que el PSOE también pasaba por fin a defender la ley democrática. Pero fue una ilusión. El PSOE volvió al poder explotando de forma ilegal el más sangriento atentado de la historia de España, todavía no aclarado. Y a continuación convirtió el Pacto antiterrorista en Pacto con los terroristas: no solo recobró la vieja línea de la salida política, sino que la convirtió en colaboración con los asesinos, a quienes premió legalizando sus terminales, que pasaron a recibir dinero público y a hacer una intensísima agitación política; les facilitó el censo de domicilios de los ciudadanos; les dio proyección internacional en el Parlamento europeo y otros foros; trató de silenciar y desacreditar a las víctimas directas de los asesinos; alentó unas nuevas autonomías, empezando por Cataluña, que dejaban en marginal la presencia del estado en las regiones; de paso extendió la corrupción entre políticos y jueces y disfrazó de “proceso de paz”, injuriando a la inteligencia, estas y otras ilegalidades delictivas contra la Constitución y la unidad de España. He expuesto las causas de tales felonías, que han cuarteado la legalidad democrática: el PSOE comparte con la ETA demasiadas cosas. Ambos son socialistas, antifranquistas viscerales, se llaman “progresistas”, tienen una idea negativa de la historia de España, que en la ETA se muestra en agresividad feroz y en el PSOE en indiferencia por la unidad nacional. Y enemigos de Montesquieu. Zapatero ha causado una involución antidemocrática, cuya concreción legal, es decir, ilegal, ha sido la ley de memoria histórica, totalitaria desde su misma concepción, pues intenta imponer una determinada versión del pasado. Al tratar de ilegitimar el franquismo, esa seudoley ilegitima la transición, la monarquía y la democracia salidas de él. Intenta volver a la “ruptura” querida por las izquierdas y los separatistas después de Franco para enlazar con el Frente Popular, que ellos confunden con la república. Pues recuérdese que fue dicho frente el que dio el golpe de gracia a la ley republicana. Los defectos iniciales de la Constitución pudieron haberse corregido, y con Aznar se emprendió el camino con vacilaciones pero los últimos gobiernos socialistas han convertido la ley básica en papel mojado, gracias también a la ausencia de oposición real por parte del PP. España ha evolucionado negativamente hacia un estado dominado por una casta política corrupta que controla todos los poderes, legislativo, ejecutivo y judicial, que puede permitirse impunemente arruinar el país, mentir desaforadamente, colaborar con el terrorismo y asolar el estado de derecho. Este proceso ha sido denunciado desde el principio por algunas personas, entre las que me cuento. Pero la denuncia no ha surtido el efecto natural de impulsar una movilización que frenara el abuso de los partidos y la devastación de la ley. El descontento social no ha cuajado en una alternativa viable y fiable, y la rebeldía civil de los primeros tiempos de Zapatero fue manejada y conducida a la nada por el partido de Rajoy, más interesado en mantener un reparto de poder tan beneficioso para los grandes partidos como perjudicial para el país. Todo ello revela un envilecido estado moral de la sociedad, manifiesto en muchos otros síntomas como una auténtica colonización por el inglés, una gibraltarización del país contemplada con asentimiento bovino por la mayoría, el botellón juvenil, la telebasura, los índices de fracaso matrimonial y familiar, de fracaso escolar, de expansión de las drogas, alcoholismo, aborto, violencia doméstica, delincuencia y población penal, prostitución, etc. Una sociedad capaz de elegir a personajillos como Zapatero demuestra una grave decadencia. Sociedad, además, envejecida y por tanto con menos capacidad de reacción, con un bajo índice de nacimientos que puede hacer quebrar la Seguridad Social entre otras cosas. La observación general y de las elecciones parece indicar una generación sumida en un hedonismo pedestre ya insostenible, en la apatía, la confusión y una despreocupada ignorancia, empezando por ignorancia de la propia historia, que suele llevar a repetir lo peor de ella, como indicaba el filósofo Santayana. Con ello abordamos la cuestión generacional. La generación actual se ha educado en la aceptación de una triple corrupción, intelectual, económica y sexual, presentada como propia de la democracia. y estas son las consecuencias. Dado el agotamiento de los partidos surgidos de la transición y la ausencia de alternativas, no se vislumbra una solución racional y activa, sino una descomposición aún mayor. Observaba el historiador Vicens Vives que en la historia encontramos generaciones vitales y creativas, y otras apagadas y mortecinas. La actual parece de las segundas, pero, por supuesto, nada es definitivo y no cabe perder la esperanza de que el panorama vaya aclarándose antes de que sea demasiado tarde, y que de la crisis no salga España desbaratada, sino fortalecida. La crisis de los años 30 fue mucho más dura que la actual en todos los sentidos, y además se prolongó desde 1933, año del rechazo de las izquierdas a la decisión de las urnas, hasta 1947 o 48, cuando el maquis, que intentaba resucitar la guerra civil, quedó vencido. Quince años llenos de riesgos e incertidumbres con una guerra de casi tres años, una guerra mundial que estuvo muy cerca de arrastrar y engullir al país, varios años de hambre y escasez causados por las circunstancias bélicas europeas y luego por el injusto aislamiento internacional, además del citado maquis. Y sin embargo aquella generación fue capaz de afrontar tan duras pruebas y salir adelante, inaugurando la época de paz más larga y fructífera vivida por España en dos siglos, y que ha continuado, aunque cada vez menos fructífera, hasta la crisis presente. A esa generación le debemos mucho todavía, y sin embargo ninguna ha sido más injuriada y calumniada, un indicio de la miseria moral presente. En los años 30 pudo haberse ahorrado la guerra si los partidos de derecha hubieran obrado con más energía y acierto o si la izquierda y los separatistas hubieran aprendido la doble lección de su derrota electoral en el 33 y de su derrota armada en el 34. Como nada de ello sucedió, la colisión se hizo forzosa. Entonces salió a la luz un sector importante de la sociedad que mantenía unos valores, salud social y sentimiento patriótico que la capacitaron para rebelarse contra la aniquilación del país y de su cultura cristiana. En la misma izquierda hubo un Besteiro y algunos más que, al menos de forma testimonial, salvaron algo de la honra de sus partidos. Hoy no percibimos algo así en una casta política a la que podrían aplicarse los dicterios de Azaña a sus republicanos. No puede ser más evidente la devastación producida desde Suárez por la renuncia a las ideas, a la verdad histórica y a unos principios nacionales y morales en política. Historia y literatura Y es aquí donde entra el tema de la novela Sonaron gritos y golpes a la puerta, que ya desde el título expresa la situación creada después del 18 de julio de 1936. La novela no fue planeada para reivindicar aquella generación, pues no es una novela de tesis, sino histórica, que transcurre entre 1936 y 1946. Pero la reivindicación surge espontáneamente por el contraste con la actualidad. Hay que decir que la literatura, el cine y el arte en general, modelan más la opinión pública que los estudios históricos, algo que la izquierda descubrió desde muy pronto y que la derecha ignora o en lo que carece de talento para competir. Por eso tanta gente traga bazofias como la serie de televisión Cuéntame o Amar en tiempos revueltos, o una literatura de tres al cuarto, pero muy efectiva por cuanto no encuentra oposición. Sonaron gritos… podría cumplir un papel en contra de esa avalancha a condición de que encontrase suficiente difusión y, sobre todo, que su calidad fuera buena. La difusión no depende de mí, y los grandes medios de masas y suplementos literarios han hecho a la novela un vacío casi absoluto, como a mis otros libros. En cuanto a la calidad, no sonaría muy convincente que yo les contase las bondades de la novela, pero diré algunas palabras sobre ella. En julio de 1936 el protagonista recibe un shock que casi le hace enloquecer al presenciar el asesinato de su padre y la desaparición de su madre y hermana. A partir de ahí vive, en la primera parte, la revolución y la guerra en Cataluña, luego la División Azul y la lucha contra el maquis. Esto es no decir nada de la novela propiamente dicha, solo colocarla en su marco histórico. En cuanto a los personajes, he procurado huir del costumbrismo, que a mi juicio lastra gran parte de la literatura española. Casi ningún personaje responde a los tópicos o a los tipismos al uso, por tanto no son corrientes, aunque creo que tampoco inverosímiles, y lo mismo ocurre con las situaciones y aventuras, que recuerdan las de miles de jóvenes y no tan jóvenes de la época. Una novela histórica corre dos peligros: que la historia se coma a la ficción, quedando un mal libro de historia y una mala novela, o que la ficción se coma la historia y, por ignorancia o prejuicios del autor, el trasfondo histórico quede en exceso distorsionado, como pasa tan a menudo. Mantener el equilibrio es difícil, y no me corresponde decir si lo he conseguido. Pero citaré algunas opiniones expuestas libremente en diversos blogs de internet, sin las servidumbres comerciales y editoriales que a menudo subyacen a las reseñas de los periódicos de mayor tirada. Extracto de la bitácora de Aquilino Duque, Premio Nacional de Literatura, Premio Fastenrath de la Real Academia, premio Leopoldo Panero de poesía y otros, que reseña, bajo el título “Una novela dantesca”: Al lector familiarizado con Moa no puede sorprenderle el documentado conocimiento de una época; lo que sí le sorprende es su inventiva. Eso le permite enfocar la tragedia española y mundial con una visión dantesca en tres grandes cantos, dos de los cuales no hay inconveniente en caracterizar como Infierno y Purgatorio. El tercer canto no es menos grande, pero identificarlo con el Paraíso sería excesivo en un hombre de poca fe como lo es el personaje a través del cual habla el narrador. Esos tres grandes episodios son la guerra civil en Cataluña entre el anarquismo desenfrenado y la quinta columna, la arriesgada gesta de la División Azul y la represión en Galicia de las guerrillas comunistas. “Gritos y golpes no es una historia de buenos y malos. Buenos y malos hay en ambos bandos, sobre todo si se tiene en cuenta la complejidad de los personajes y las situaciones. No quiero decir con esto que el autor se ponga en el fiel de la balanza o por encima del bien y del mal. Ese embeleco de la “tercera España” en la que algunos hemos caído alguna vez no va con él. El personaje que lleva el hilo conductor del relato es un adolescente, Alberto, que presencia el sacrificio de los suyos del que escapa de milagro y sobrevive gracias a un amigo, Paco, que lo arrastra a toda suerte de aventuras de alto riesgo. Paco es, más que el narrador, el gran motor del relato y, como casi todos los que desfilan por sus páginas, presenta profundos claroscuros, unos claroscuros dignos de personajes de novela rusa. Es imposible interrumpir la lectura de esos tres grandes episodios del relato, no ya por la inventiva de la intriga, que es trepidante siempre, sino por esa complejidad de los personajes que a veces raya en lo paradójico. El nudo del drama, que es el que se desarrolla en Rusia, es el que más abunda en estas situaciones en que el amor y la muerte se confunden en un estrecho abrazo. Por otra parte, la descripción de los combates en el sitio de Leningrado está a la altura por su conocimiento del terreno, de la táctica militar y de la psicología del combatiente, de algunas de las mejores páginas de Galdós en sus Episodios. “Obra en mi opinión divina, / si encubriera más lo humano, decía Cervantes de La Celestina. Otra de las razones por las que no es posible graduar de divina esta novela es porque en ella no hay nada humano sobre lo que se corra un velo. La mayor ruindad y el mayor heroísmo van juntos, lo mismo lo delicado y lo escatológico, y nadie es bueno o es malo por pertenecer a un bando o a otro. Tampoco cabe hablar aquí de tragicomedia, como en el caso de Calixto y Melibea. La calamidad del siglo XX no fue comedia como no fue divina, pero sí tuvo, en el caso de España, un final feliz. Al menos ese parece ser el punto de vista del narrador, y desde luego lo es del que suscribe. La gran enseñanza de la obra no está en la moraleja dialogada, sino en los hechos y los comportamientos. En cambio, por poner un par de ejemplos, tenemos al tío Narcís, catalanista, logrero, que trafica en objetos sagrados, se hace llamar Narciso al recauchutase oportunamente como los neumáticos de la época y hace su agosto con el estraperlo; o el párroco gallego que por “mala conciencia” es cómplice y encubridor de terroristas o guerrilleros o partisanos o como se les quiera llamar. “La novela tiene estructura de drama, y su planteamiento, su nudo y su desenlace guardan curiosa correspondencia, salvando las naturales distancias, con los tres cantos de la Divina Comedia, de ahí que la califique de dantesca, como dantesco fue el marco histórico en el que se desarrolla. Tiene un epílogo en el que se resume una época como la nuestra sin valores, sin ilusiones, sin grandes esperanzas en la que la edad heroica por excelencia, que es la juventud, confunde el heroísmo con la heroína. Por eso yo creo que donde el relato se cierra de verdad es en la sorprendente anagnórisis cuasi póstuma en la que se ata el cabo que quedó suelto en la terrible escena inicial." Si a Aquilino Duque la novela le ha parecido dantesca, Luis del Pino, a quien conocerán todos, la encuentra “hermosa y delicada”. "A través de las páginas de la novela van desfilando personajes que dejan claro que la maldad y la bondad son cosa de las personas individuales, más que de los bandos. El autor trata a sus personajes, hasta los más despreciables, con un enfoque en el que los tintes heroicos o abyectos se funden en los contornos humanos, dando como resultado caracteres creíbles, de carne y hueso, en los que el mal y el bien conviven, a veces de forma indiscernible. Es esa desengañada compasión la que transforma en elegía la historia. Elegía por unos ideales muertos, por unos amigos muertos, por un pasado que se antoja casi irreal. Y a pesar de todo, por debajo o por encima de ese llanto, late en la historia la pulsión de la vida, en la que el humor y el amor conviven codo a codo con la tragedia, justificándola y trascendiéndola." No les voy a aburrir más con comentarios, solo señalar que la distinta impresión que ha causado el relato en diversos lectores me parece un mérito desde el punto de vista literario. Me ha sorprendido el hecho de que, siendo en buena parte un relato de guerra, haya gustado a muchas mujeres, que en general son poco inclinadas a ese tipo de literatura. En fin la valoración literaria es muy subjetiva y el tiempo dirá si esta novela permanece o queda olvidada al cabo de dos o tres años, como ocurre con la mayoría. Pero como estamos tratando el asunto en el aspecto histórico y político, repito que existen muchas obras de este tipo enfocadas desde la izquierda y muy pocas –y en su mayoría antiguas y olvidadas—desde un punto de vista contrario. En este sentido creo que Sonaron gritos y golpes a la puerta abre una brecha, que no sé si se ampliará. Asimismo, la izquierda siempre se ha esforzado en promocionar y difundir las novelas de su gusto, aunque su calidad fuera baja, mientras no existe la recíproca. Si el panorama fuera el opuesto, es decir, predominase una visión derechista del pasado, y alguien escribiera una obra que, enfocada desde la izquierda, retase a la versión predominante, encontraría el mayor apoyo y difusión en la prensa autodenominada progresista. Esta, por el contrario, y como casi todos los demás libros míos de historia, ha chocado con el vacío más absoluto en los grandes medios que convencionalmente llamamos de derecha. Lo cual extrañará poco en una derecha cuyo rasgo más acusado es la ruindad moral y la ausencia de ideas que vayan más allá de cuatro recetas económicas, hoy en crisis, más un europeísmo beato que esconde mal la hispanofobia. Claro que podríamos preguntarnos si es lícito que una obra literaria se juzgue y se propague desde presupuestos políticos o ideológicos. Lícito o no, es lo que ocurre. Desde luego, el valor de una buena obra va más allá de las circunstancias políticas, ideológicas o históricas en que se produce. Pero estas circunstancias son también parte de cualquier libro de ficción, pues este siempre contiene, implícita o explícita, una concepción del mundo y de la realidad social. Por ello es adecuado examinarla desde presupuestos políticos o ideológicos, siempre que no quede todo ahí, pues el arte es más que un mero reflejo de las ideas o circunstancias de una época. Lo aclararé con un ejemplo: La colmena, de Cela, es políticamente malintencionada y oportunista, inconsistente en su ideología implícita, y esto forma parte de ella. Lo cual no impide que tenga un alto valor literario que trasciende el momento y la intención con que fue escrita. La colmena trata unos personajes mezquinos e hipócritas junto con otros de espíritu romo, escasa inteligencia y aún menos ánimos. Esta clase de caracteres existe siempre, en todas las situaciones y épocas, y son un excelente motivo literario, que puede tratarse de muchas formas, y no cabe duda de que Cela lo hace muy bien. Lo fraudulento en Cela es que pretende hacer con ello un retrato de aquella generación y del régimen político, presentado implícitamente como responsable de la vida cutre y sin perspectivas de sus personajes. De hecho, la difusión y popularidad de la novela debe tanto o más que a sus méritos literarios, a su utilidad como instrumento de descrédito del franquismo. Algún lector me ha preguntado si Sonaron gritos y golpes a la puerta es una antiColmena. La respuesta es que no, en primer lugar porque como réplica llegaría demasiado tarde, en segundo lugar porque el valor literario de mi trabajo solo el tiempo lo establecerá, mientras que el de Cela está bien acreditado; y en tercer lugar porque, aunque tratan en cierto modo de la misma generación, abordan aspectos, personajes y situaciones radicalmente distintos, aunque correspondan a la misma época. Una cosa no se opone a la otra, porque las dos son reales, parte de la vida. Creo que en ambos casos se trata de literatura realista, aunque tendamos, por cierta deformación, a considerar realista únicamente la narración o descripción de sucesos y ambientes sórdidos y lamentables. He llamado al estilo de Cela “realismo cutre”, entendiendo que lo cutre está en el objeto de la novela, no en el modo como se lo trata literariamente, como señalé. En fin, algunos hemos emprendido la revisión de la historia para rebajar el “Himalaya de mentiras”, que decía Besteiro, la “constante mentira”, según Gregorio Marañón, con que se la ha rodeado. Pues, constata el historiador inglés Paul Johnson, la Guerra Civil española es uno de los sucesos sobre los que más se ha mentido. Pero esta revisión intelectual o académica debe completarse también en el terreno de la literatura, el cine, etc., o quedará insuficiente. Con esta novela he querido abrir un camino en esa dirección. A Isabel Hernández, profesora, le ha parecido "Increíblemente buena novela de guerra, con el nexo del episodio del comienzo y la estupenda amistad de los dos protagonistas. Narración ágil, acción sin desmayos, conocimiento de tácticas de guerra y con la sensación de conocer también el terreno. Los personajes secundarios son muy buenos: Crates, Diego, el teniente Larumbe y otros mandos de la División Azul (El Zapatero, Saavedra).Esta segunda parte es la que más me ha gustado. Una gran novela de guerra o de aventuras en la guerra. Creación de caracteres masculinos extraordinaria. El escritor Luis Segura, en su bitácora La cueva de los libros opina: Es una de las mejores obras de ficción, si no la mejor, en lo que llevamos del siglo XXI. Los hechos los cuenta el protagonista, un profesor de filosofía retirado en los últimos compases de su vida, que, tras la muerte de su mujer, siente la necesidad de poner en orden sus recuerdos y contar su historia. Su lectura me ha evocado la obra maestra de Tolstoi, Guerra y paz. Quizá sea la exquisitez con la que intercala pasajes de amor y de guerra, aunque aquí vemos pocas cortes y todos los personajes viven bajo la sombra de la guerra. Pero también me ha parecido encontrar la idea de Tolstoi de que, quizá, la Historia esté dominada o dirigida por leyes o fuerzas cósmicas sobre las que el ímpetu de los hombres nada puede. Las tertulias en Madrid vividas por el exdivisionario son una espléndida fotografía de la época histórica y de las opiniones del momento, en las que una libertad práctica permitía a algunos rechazar el régimen franquista y desear desde una ocupación aliada hasta la vuelta del comunismo." Una lectora que firma ZGZNA comenta : “He leído Sonaron gritos y golpes a la puerta y, por desgracia, ya la he acabado. Ha sido un placer para mí sumergirme en las páginas de esta novela que cumple tan bien el precepto clásico de “docere et delectare”. Una novela, sobre todo, de acción – llevada magistralmente por el narrador – y de reflexión – puesta en boca de los personajes. He ido pasando sin esfuerzo por los escenarios tan diferentes y he ido aprendiendo de una manera distinta a como se aprende cuando se leen sus libros de historia o sus blogs. Se aprende de un modo más “vivencial” porque se está dentro del propio escenario y una se puede hacer mejor a la idea de la envergadura de lo que en esos momentos estaba ocurriendo. Y me ha pasado algo curioso: la parte que más me ha gustado es la de Rusia. Y digo que es raro porque yo no soy aficionada a la literatura bélica. Leí en la carrera los libros de épica que entraban en el programa y ya está. Temí que esta parte me cansara un poco pero, lejos de cansarme, es – para mí – la parte más especial. Tiene un “algo”, una magia, el aliento heroico de unos soldados que son héroes pero a la vez son seres humanos con todos sus matices y su complejidad, lejos de los arquetipos heroicos conocidos, que luchan en unas circunstancias extremas cuya dureza no se oculta a los ojos del lector. Y el paisaje; en literatura, el paisaje ruso siempre me ha resultado subyugante. Lo mismo me pasa en esta novela. El narrador refleja con unas pinceladas precisas, acertadas y matizadas, esos ambientes fríos, esos cielos cambiantes e inmensos, la nieve, el hielo… Y de vez en cuando, mezcla la belleza del paisaje con la crudeza de la guerra: por ejemplo, esa cabeza de caballo helado que se asoma cuando atraviesan el río helado. Contrastes terribles donde la belleza, el heroísmo, la crueldad y la muerte se entrelazan. Cabe destacar esa tremenda descripción del ambiente de la enfermería del frente. Y, en medio de tanto horror, ese “reducto del paraíso en medio del infierno” que hacen los cuatro – Berto, Paco, Iliena e Irina – en la dacha de ésta y que tan bien refleja el narrador con ágiles y precisas pinceladas antes de que sea destruido. Me recordó a las novelas de Turgeniev: aunque sean totalmente diferentes, cómo el autor ruso se recrea en reflejar climas de felicidad que luego el tiempo y las circunstancias destruyen. Y es que, como dice alguno de los personajes, “Lo que existe ahora no existía ayer. Lo de ayer no lo encontrarías en ningún lugar del universo, por mucho que buscaras”. No me extraña que el protagonista sienta nostalgia de Rusia, nostalgia por “La nieve, el barro y el fuego, por los bosques y pantanos, los sacrificios y el peligro constante, la acción extremada y penosísima pero con un sentido claro; al menos el sentido que le habíamos atribuido”. Hay dos momentos que añora el protagonista: el de Rusia y el de los Pirineos, los dos que a mí más me han subyugado. Por cierto, el narrador no tiene piedad por el lector: van desapareciendo todos los soldados de los que nos habíamos encariñado, reflejando así el poder devastador de la guerra. Pero es que ¡Hasta el pobre Crates! ¡Y después de haberse salvado ya una vez! Crates es, para mí, el personaje más entrañable y mi preferido. Me encanta ese diamante en bruto, con mucho sentido común y nada tonto, que absorbe todo lo que puede, aprende a leer e incluso saca su vena poética. Por cierto, son versos muy buenos. Y hablando de literatura, se agradece que los personajes hagan presente en sus diálogos al gran escritor cuya presencia sentíamos en esos escenarios: Dostovievski. De los personajes masculinos me gusta que no responden a tópicos, son personajes redondos, complejos, con mezcla de luces y sombras. Me gusta que el autor no quiera moralizar ni con ellos ni con sus reflexiones. Los dos que me parecen más nietzscheanos son Paco y, sobre todo, Saavedra (No pude evitar acordarme del Rey Sancho II cuando muere); de ellos me gusta especialmente su sinceridad y la inteligencia brillante y poderosa del primero. Luis es el otro personaje que me gusta mucho: más Schopenhaueriano y Horaciano. Pero tanto el fuerte –Paco – como el frágil, Luis, se hunden bajo un peso que les supera. Comentaré lo emocionante y trepidante del final de la primera parte y las dos grandes sorpresas que nos reserva el final de la primera y el final de la tercera en relación a la vida del protagonista ¡Qué bien nos sabe sorprender el autor! Hay dos alusiones a Baroja; no me extraña porque, como digo siempre, veo semejanzas entre los dos “Pío” aunque uno sea un hombre de acción y el otro, Baroja, no. Un inciso: cuando describe a los personajes de la pensión de Madrid, lo hace con un estilo tan barojiano que me parece que van a salir por allí Manuel y sus compañeros de pensión de La Busca." Conferencia realizada el miércoles 8 de mayo en el I Ciclo de Conferencias del Foro Universitario Francisco de Vitoria de la UCM

lunes, 1 de julio de 2013



HIMNO DE ESPAÑA



SALUDOS:

Ya sé que los españoles somos un país que parece tener pocas LUCES, pero cuando se hace el silencio a nuestro alrededor, cuando los pelamanillas ideológicos quedan afónicos y dejan pensar a los que ganamos nuestro sueldo honradamente, entonces, siguiendo la frase de Manuel Azaña, LOS NACIDOS Y ABRAZADOS POR ESPAÑA, LOS ESPAÑOLES, somos la LECHE.

Después de muchos años conviviendo entre peones y jornaleros que subsisten de los sobresueldos políticos, de las subvenciones, de las dietas sindicales y los presupuestos nacionalistas, simples leprosos recibiendo dádivas y donativos y sin oficio conocido (politicastro de toda la vida con cambio de camisa), he llegado a la iluminada conclusión de que España, pese a quién pese, tiene un himno escrito en el año 1928 por José María Pemán.

No pienso dejar aquí la biografía del poeta José María Pemán. Tengo por costumbre ni adoctrinar, ni educar, ni enseñar, ni alzar banderas... ¡Soy un auténtico vago con una mochila a la espalda!

Dejo dos frases de distinta autoría y digo: Dios, que es seguro existe igual que el fuego, el aire, el agua y la tierra, dejando a su Hijo entre nosotros, reinando y muriendo sobre los cuatro elementos del Todo, en la Cruz de la Materia y en los brazos de su Madre, bendiga a todos los nacidos en todos los tiempos bajo el orgullo y el honor de ser ESPAÑOL.


FRASE: "España es el pais más fuerte del mundo, los españoles llevan siglos intentado destruirlo y no lo han conseguido." Bismarck

FRASE: " Oyendo hablar a un hombre, fácil es Acertar dónde vio la luz del sol;si os alaba Inglaterra, será inglés, si os habla mal de Prusia, es un francés, y si habla mal de España, es español". Joaquín M. Bartrina

FRASE: “España es un país formidable, con una historia maravillosa de creación, de innovación, de continuidad de proyecto… Es el país más inteligible de Europa, pero lo que pasa es que la gente se empeña en no entenderlo”. Julián Marías.

FRASE: "Si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar". Manuel Azaña.


HIMNO DE ESPAÑA (José María Pemán 1928)


¡Viva España!

Alzad la frente,

hijos del pueblo español

que vuelve a resurgir.

Gloria a la Patria

que supo seguir

sobre el azul del mar

el caminar del sol.

¡Triunfa, España!

Los yunques y las ruedas

canten al compás

nuevos himnos de fe.

Juntos con ellos

cantemos en pie

la vida nueva y fuerte

del trabajo y paz.



¡VIVA ESPAÑA Y TODA LA GLORIA Y LA GRATITUD CON TODOS AQUELLOS QUE HICIERON LAS MÁS FRATERNALES ACCIONES EN SU NOMBRE, SIN DISTINGUIR RAZA , IDEOLOGÍA O RELIGIÓN!


Un saludo y mis mejores deseos a cuantos llegan a esta página.

JJdanwcer (seudónimo literario)

José Javier Doncel (seudónimo literario).

Yo... sin seudónimo literario.





domingo, 2 de diciembre de 2012

EL CAMINO DE LAS BUENAS NACIONES



EL CAMINO PARA LAS BUENAS NACIONES: reflexión de la crisis de España, por un español


Decía Laoí: "... El Camino para las naciones consiste en que los gobernantes no den órdenes crueles, los funcionarios no tengan una burocracia complicada, las personas educadas no actúen con engaño, los artesanos no practiquen artesanías decadentes; los deberes se deleguen sin confusión, los instrumentos se completen pero no se adornen.
Las sociedades caóticas son de otra manera:
Quienes están interesados en el activismo se elevan entre sí a altos cargos, quienes se interesan en la etiqueta se honran entre sí con artificios. Los vehículos son extremamente decorativos, los instrumentos son extravagantemente embellecidos. Los materialistas luchan por lo que es difícil de obtener, considerándolo precioso. Los escritores persiguen la complejidad y la prolijidad, considerando esto importante. A causa de los sofismas, a los asuntos se les da una larga consideración sin que se tomen decisiones, sin que esto ayude así al orden, fomentando por el contrario la confusión. Los artesanos hacen curiosidades, empleando años para completar cosas que no son nunca inútiles.

Por ello, la ley del Genio de la Agricultura, decía que si los hombres que habían llegado a la edad de cultivar no cultivaban los campos, el mundo sufriría hambre, y si las mujeres que habían llegado a la edad de tejer no tejían, el mundo padecería de frío. Así pues, él araba el suelo por sí mismo y su esposa tejía por sí misma el vestido para sentar un ejemplo para el mundo. Su manera de dirigir al pueblo fue no valorar los bienes difíciles de obtener y no estimar las cosas inútiles.

De esta manera, si los que aran la tierra no lo hacen ellos mismos, no hay nada de que vivir, y si quienes tejen los vestidos no trabajan, no hay nada para vestir el cuerpo. El que haya abundancia o insuficiencia depende del individuo. Si hay mucha comida y ropa, no surge la falta de honradez; feliz y libre de preocupaciones, el mundo está en paz, de manera que la inteligencia no tiene nada que hacer con sus estrategias y los militaristas no tienen nada que hacer con su poder..."

"Extracto del Wentzu: dicho de Laozi"

Quizá esta reflexión no sirva más que para entorpecer tu tiempo… puede ser; es verdad que los militaristas (militantes activos de sindicatos y partidos políticos) se encumbran a sí mismos como los defensores de mis derechos, las nuevas deidades, jefecillos y caudillitos, denominando a su ideología: el axioma perfecto. Pero ahora sobran ideologías, caudillos, revueltas, revoluciones y sobran las lamentaciones por los errores que han sido comunes a todos los estamentos de España. La realidad es que necesitamos labrar la tierra, tejer vestidos, construir, educar, guardar y reducir políticos y funcionarios por su complicada burocracia, escribir sin artificios, fomentar, como buenos artesanos la razón de los utensilios y abaratar sus costes en el mercado… Valer para servir.

jueves, 11 de octubre de 2012

LOS CHOTACABRAS


LOS CHOTACABRAS
¿Es usted un chotacabras? ¿Qué culpa tiene el pajarillo de los motes recibidos? El chotacabras según la leyenda roba la leche a las cabras, entre otras cosas… por cierto, este corrector es una piltrafa.
Decía mi abuelo, rojo, republicano, revolucionario y anarco sindicalista que a misa va quien quiere y cuando se le pone entre la pernera, teniendo el mismo derecho a elegir religión (una mentira y un bulo según él), elegir marca de utilitario y el derecho a elegir colegio para nuestros hijos. Pero nunca supuso mi abuelo progresista que mi otro abuelo, también republicano, revolucionario y nacional sindicalista, el azul, fuera a tener tanta razón cuando en los albores de la democracia española, viendo a los antiguos burócratas del Movimiento, junto a las nuevas generaciones socialistas y cristiano demócratas, enterrar a las víctimas del terrorismo vergonzosamente por la puerta de atrás, decía, el jodio, con una sonrisa de oreja a oreja:
—estos tontos de los cojones la van a pifiar: se morirá el “abuelo”, podrán al Carlitos por rey, se montarán en el burro de las subvenciones a los partidos políticos, crearan doscientos micros de países, y al final, el pobre será más pobre y el rico, si es que en España hay ricos, saldrán zumbando con el dinero, para no soportar a estos chotacabras…  ¡qué son unos chotacabras!
Resulta que mis dos abuelos, con sus disputadas ideologías por las que pegaron tiros y prepararon la de Dios, acertaron en el diagnostico de la actual enfermedad: gilipollez, enajenación mental de la personalidad y profunda duplicidad existencial. ¡Vamos qué estamos conviviendo con unos chotacabras!
Mas…  de pero; hora viene la pregunta: ¿Cómo eran mis dos abuelos capaces de saber quién era un chotacabras con sólo contemplar, durante unos segundos, la pantalla del televisor? ¿Es qué, acaso, estando pegando tiros por el Puerto de los Leones durante tres años, sin contar los años de cárcel y la decepción por la represión franquista contra la Falange, hicieron que su cerebro aumentase de forma especial, para poder deslumbrar quien era un tonto de los cojones y un chotacabras?
Gracias a mi poder psicopático y psicométrico, en estos momentos, realizando una sesión de espiritismo, qué por desgracia sólo me es posible hablar con Franco, Pablo Iglesia, Fraga y con Carrillo los jueves y martes si no llueve,  puedo decir al personal las características, el retrato, las cualidades espirituales y prosopopeyas de los chotacabras:
Un ejemplo  de las acciones típicas de los chotacabras es la untada; término que en antítesis etimológica significa llegar a un partido político, igual dará de derechas o de izquierdas,  y acudiendo a todos los mítines, portando banderitas y por supuesto, defendiendo enérgicamente un bloc de blogueros en la Cuba libertaria igual que en Madrid, o bien con regalos, o con la ayuda del sindicato mayoritario de turno, alcanzar un puesto en una cámara parlamentaria para cobrar bien y olvidarse de todo lo prometido y el compromiso con los votantes.
Otra cualidad para desenmascarar a los chotacabras, (esta vez es Santiago Carrillo, el de Para qué, quien me posee con su espíritu), es la de repetir una y otra vez, una y otra vez, que el Rey de España, anciano y cansado, es un cagueta por no pegar un puñetazo en la mesa igual que el día 23 F. Son chotacabras los nostálgicos de banderitas aguileñas, que no entiende que estamos en un estado democrático de respeto a la mayoría (hoy del Partido Popular) y donde se fomenta la libertad y la igualdad en un estado, que de momento, mi más sincero pésame a los republicanos, no es república. Pero resulta que la técnica de la repetición ideológica y el paladín del ocio, para poder adoctrinar (arma psicológica de los chotacabras), ha sido usada por la izquierda abertzale, palabra en euskera, que en dicha lengua significa ‘gilipollas’ o nacionalista vasco, y también por los abertzales catalanes, que significa en catalán: más tonto todavía: requetetontoentero,] diciendo que todo portador de valores  eternos (persona) que quiere a su país (España, Estado Unidos, Francia o Andorra), y cree en Dios (o en Mahoma o en Buda), y se enorgullece del imperialismo cultural del castellano, del catalán o del euskera,  y desea una economía segura y con futuro, libertad y justicia,  es de derechas, ¡ pero muy de derechas!… ¡Jesús, María y José! Cómo que si ser de derechas es equivalente o equitativo a tener el rabo largo y cuernos; cómo si el carnet del Partido Popular se lo dan a cualquiera….
En fin, quizá yo sea un chotacabras. Reconozco que respiro por lo tanto transpiro, y soy español, y quiero la libertad, la justicia, el trabajo y la paz; y en mi última sesión, mi psicólogo me dijo que era un cabronazo, cuando después de robar su cartera, oriné en una planta de plástico que costaba 400 euros y prendí fuego a su despacho… ¿Cuestión de mentalidades? Pero no estoy seguro de ser de derechas o de izquierdas… ¿Soy un chotacabras? ¿Aticista? En derredor como trompeta de guerra resonaron el cielo inmenso y el Olimpo, y en las profundidades se asustó Aidoneo (Hades), señor de las sombras y lleno de miedo, saltó de su trono y gritó: ¿Convives con chotacabras? ¿Quieres obtener el título de chotacabras?  
Ofrécenos tú por Belcebú, tu opinión: ¿Hay chotacabras en la banca de España? ¿Nacionalistas o chotacabras?  ¿Los sindicalistas de UGT son chotacabras? ¿Pondrías un chotacabras en tu vida? ¿Dónde se vende los chotacabras?



 




lunes, 8 de octubre de 2012

PROMESA

PROMESA




PROMESA

Muchas veces nos preguntamos estudiando los actos de otras personas, y raramente los nuestros, por qué amamos a una nación, a un credo o ideología fiferente, a una bandera, a una mujer o a un hombre. Queremos analizar, sin encontrar respuesta, el inicio de la incacidad cerebral para que un nacionalista en nombre de una nación, de su supuesta libertad y supuesto derecho, de un enano ideal, apriete el gatillo de su arma y rompa la felicidad y el sosiego de una familia. Muchas veces es dificil querer y creer en el ser humano: capaz de matar a su compañera, capaz de aterrorizar en el nombre de un Dios, capaz de robar los sueños y la sonrisa de otro semejante... Yo no soy así.

Creo que todo tiene un principio y un final: Alfa y Omega. Cada palabra amable de una madre, el consejo de un padre, los besos de hermanos y amores, el respeto a los demás, el esfuerzo propio, el ideal de ser mejor... No me he arrepentido de ser lo que soy, mis manos no han robado propiedades ajenas ni vidas de mis semejantes, mis labios si alguna vez han insultado, no ha enegrecido mi conducta, y la exclusión y el odio, no han creado ni una simple huella negra en mi corazón... Soy lo que he sido:

PROMETO amar a Dios y levantar sobre este amor todos mis pensamientos y acciones. Servir a mi Patria y procurar la unidad entre sus tierras y entre sus hombres. Hacer de mi vida, con alegría y humildad, un acto permanente de servicio. Sentir la responsabilidad de ser español dentro de la necesaria comunidad de los pueblos. Recordar que el estudio y el trabajo constituyen mi aportación personal a la empresa común. Vivir en hermandad con mis camaradas y ser sobrio en el uso de mis derechos y generoso en el cumplimiento de mis deberes. Defender la justicia y luchar por imponerla aunque su triunfo signifique mayor sacrificio para mí. Afirmar la libertad en cada hombre, sometiendo la mía al imperio de la norma justa y al respeto a mis superiores. Mantener dignamente mi condición de joven y aceptar con gratitud la enseñanza de los mayores. Honrar con la lealtad de mi conducta la memoria de todos los que ofrecieron su vida por una España mejor. Perseverar y conservar frescas en la memoria cada mañana las anteriores afirmaciones, para sentirme activo en el seno de la Organización Juvenil Española... Y años después, fuera de ella, que cuantos me conozcan vean en mí una persona amable, solidaria, honesta, justa y educada: las mejores virtudes de un ser humano, que quiere vivir en armonia con sus semejantes.   Un cordial saludo a los lectores.  

viernes, 10 de agosto de 2012

Un Rayito de Luna



UN RAYITO DE LUNA
Canción de campamento. OJE; VALE QUIEN SIRVE; Organización Juvenil Española 1974

Era un rayito de luna
que alumbraba el cementerio,
donde descansan los restos
de mi tío Desiderio.
Desiderio, Desiderio,
siempre triste y siempre serio,
si no fuera por el rayo
de lunita que te alumbra,
qué sería de tu sombra,
qué sería de tu tumba, tumba, tumba, tumba…. (Seguido y rápido)
Si no fuera por el rayo
de lunita que te alumbra
qué sería de tu sombra,
qué sería de tu tumba...

Y si nos vamos de marcha
Y no nos dan refrigerio
Vamos a seguir los pasos
de mi tio Desiderio….
Desiderio, Desiderio,
Siempre triste y siempre serio,
Si no fuera por el rayo
De lunita que te alumbra
Qué sería de tu fosa
Que sería de tu tumba….

miércoles, 8 de agosto de 2012



Escritores de la República Española (1931-1939)
Artículo de opinión y chanza.

Saludos y mis mejores deseos para todos y todas ustedes. Ya empezamos con coñas querido Javier... El pasado día doce o el trece, unas personas con toda su buena intención cultural, decidieron realizar un mural en una pared de cuyo nombre no quiero acordarme de la ciudad laureada de Valladolid, para recordar, únicamente,  partidaria-mente y sin xenofobias a los escritores de la República Española.... ¡Eso! A los demás que los parta un rayo y su nombre termine en el arroyo del olvido. 
Y yo como soy un chico muy malo y de extrema derecha social democrata progresista de la china japonalista falangista... aquí dan el carnet de falangista a cualquiera, voy a decir que esto es: ADOCTRINAR.

Vamos a jugar a entender la diferencia entre EDUCAR, ALECCIONAR, ADIESTRAR Y ADOCTRINAR... ¡Venga, vamos todos! guuuuuuuuay... Tú el de la cabeza grande... tú también.

¡Ya era hora de que alguien iluminase mis negruras cerebrales! Soy el primero en reconocer que no doy más de sí, pero mira tú por dónde, ya somos dos los que pensamos igual: José Javier y yo. Hay mucha diferencia entre educar ya sea bien o mal, adiestrar para bien o para mal y adoctrinar, que de todas las formas y maneras posibles es mal para los que han de ser las futuras generaciones que paguen mi juvilación. 

  • Educar: del latín ex ducere, conducir. Desarrollar y perfeccionar las facultades intelectuales y morales de una persona. Instruir a una persona en las normas de cortesía y de comportamiento social.  Desarrollar las fuerzas físicas por medio de los ejercicios y el deporte. Afinar o perfeccionar los sentidos: educar el oído.
  • Adiestrar: Instruir en técnicas. Enseñar a desarrollar una habilidad manual o un ejercicio físico
  • Adoctrinar: Enseñar a una persona los principios y doctrinas necesarios para actuar correctamente. Inculcar doctrina o religión. Instruir en lo que se debe de decir y se debe hacer.

En nuestra sociedad moderna y democrática estamos escasos de maestros, de buenos maestros, escasos de estudiantes, de buenos estudiantes y en nuestro sistema educativo sobra adiestramiento y adoctrinamiento faltando la acción de educar. Es mi opinión, por supuesto. Y ahora vamos a jugar a otro juego: por tres perras gordas, ¿quién son escritores de la república, gentes libertadoras, gentes buenas y quien según los ILUMINADOS DE SIEMPRE ,no? 
ESCRITORES ESPAÑOLES ¿Miguel Hernández Gilabert… republicano o nacional, bueno o malo? ¿Miguel de Unamuno… republicano o nacional, bueno o malo? ¿Camilo José Cela? ¿José María Pemán… bueno o malo?... Ramón Acín (1888–1936) (escultor), Rafael Alberti Merello (1902–1999) (poeta), Vicente Aleixandre Merlo (1898–1984) (poeta), Fernando Macarro Castillo, «Marcos Ana» (*1921) (poeta), Max Aub (1901–1972) (escritor), José Bergamín Gutiérrez) (1895–1983) (escritor), Antonio Buero Vallejo (1916–2000) (escritor), Luis Buñuel Portolés (1900–1983) (cineasta), Luis Cernuda Bidón (1902–1963) (poeta), Felipe Camino Galicia, «León Felipe» (1884–1968) (poeta), Carles Fontseré (pintor), Federico García Lorca (1898–1936) (poeta), Jorge Guillén (1893–1984) (poeta), Miguel Hernández Gilabert (1910–1942) (poeta), Dámaso Alonso y Fernández de las Redondas (1898-1990) (literato), Pío Baroja y Nessi (1872-1956) (escritor), Jacinto Benavente y Martínez (1866–1954) (escritor, Premio Nobel de Literatura en 1922), Camilo José Cela Trulock (1916–2002) (escritor), Álvaro Cunqueiro Mora (1911–1981) (escritor), Salvador Dalí Domenech (1904–1989) (pintor), Manuel Delgado Barreto (1879–1936) (periodista de La Nación, desaparecido en 1936), Miguel Delibes Setién (1920-2010) (escritor), Gerardo Diego Cendoya (1896-1987) (poeta), María de la Concepción Jesusa Basilisa Espina y García (1869-1955) (escritora), Ernesto Giménez Caballero (1899-1988) (escritor), Ramón Gómez de la Serna Puig (1888-1963} (escritor), Ernesto Halffter Escriche (1905-1989} (músico), Ángel Herrera Oria (periodista de El Debate), Manuel Machado Ruiz (1874–1947) (poeta), José Antonio Maravall ([[1911-1986) (ensayista), Eduardo Marquina (1879–1946) (escritor), José Augusto Trinidad Martínez Ruiz (1873-1967) (escritor), Ramiro de Maeztu y Whitney (1875–1936) (escritor), Pedro Muñoz Seca (1879–1936) (escritor), Eugenio d’Ors y Rovira (1881–1954) (escritor), José Ortega y Gasset (1883-1955) (filósofo), Leopoldo Panero Torbado (1909-1962} (poeta), José María Pemán Pemartín (1898–1981) (escritor), Ramón Pérez de Ayala y Fernández del Portal (1880–1962) (escritor), Josep Pla i Casadevall (1897–1981 (poeta), Luis Rosales Camacho (1910–1993) (poeta), Rafael Sánchez Mazas (1894–1966) (escritor), Gonzalo Torrente Ballester (1910–1999) (escritor), Fernando Valls Taberner (1882–1942) (historiador), Miguel de Unamuno y Jugo (1864-1936) (filósofo)José Hierro del Real (1922–2002) (poeta), Baltasar Lobo (1910–1993) (escultor, Antonio Machado Ruiz (1875–1939) (poeta), Severo Ochoa de Albornoz (1905–1993) (científico), Pablo Ruiz Picasso (1881–1973) (pintor), Alfonso Daniel Rodríguez Castelao (1886–1950) (escritor, pintor, médico, caricaturista y político), Pedro Salinas Serrano (1891–1951) (poeta), Ramón José Sender Garcés (1901–1982) (escritor), María Zambrano Alarcón (1904–1991) (escritora), Pau Casals Defilló (1876–1973) (músico)  Artistas e intelectuales extranjeros: Robert Capa (1913–1954) (fotógrafo hungaro), Emma Goldman (Rusia, pensadora), Ernest Hemingway (1899–1961) (escritor norteamericano), André Malraux (1901–1976) (escritor francés), Pablo Neruda (1904–1973) (poeta chileno), César Vallejo (1892-1938) (poeta peruano), Max Nettlau (18645–1944) (Austria, historiador), Antoine de Saint-Exupéry (1900–1944) (escritor francés), Eric Arthur Blair, «George Orwell» (1903–1950) (escritor británico), David Alfaro Siqueiros (1896–1974) (pintor mexicano), Octavio Paz (1910–1998) (escritor mexicano), Silvestre Revueltas (1899–1940) (músico mexicano), Simone Weil (Francia, escritora) Maurice Bardèche, Hilaire Belloc, Robert Brasillach, Roy Campbell, Paul Claudel, Pierre Drieu La Rochelle, Wyndham Lewis, Charles Maurras, Ezra Loomis Pound (1895–1972) (escritor), Carl Schmitt, Ígor Stravinski, J.R.R. Tolkien, Evelyn Waugh….

No reconozco un ápice de bondad  por parte de los partidos e ideologías de izquierdas cuando en sus mítines, murales o jornadas culturales recuerdan a los escritores republicanos: ¿Qué pasa? ¿Sólo los escritores republicanos fueron los que lucharon por la libertad? ¿Y qué es la libertad para un republicano? ¿El totalitarismo demostrado por el gobierno soviético?
No han de existir ESCRITORES de la republica o escritores del franquismo: existen únicamente artistas que expresaron, expresan y expresarán con todo su cariño y respeto hacia el lector sus sueños bondadosos, sus credos, sus amores, su arte. ESCRITORES CONTEMPORÁNEOS, LITERATURA ESPAÑOLA CONTEMPORÁNEA,

No, no , no, así desde luego que no estoy con vosotros amigüitos... 




La Risa de las Ratas



La risa de las ratas

Cada vez que escribo con una intención denunciante, de gritar, de exponer que no me gusta la sociedad con la que convivo, siempre queda en mi interior una sensación amarga; nunca estoy conforme con mi actitud: quizá una acción dura, provocadora, revolucionaria, soez o cínica.... Siempre siento tristeza por aquello que he escrito; pienso que actúo con un cinismo ilustrado porque yo soy parte de esta sociedad cínica e imperfecta, porque convivo con vosotros sabiendo, que juntos podemos cambiar estos errores,  y en verdad, en un acto de constricción, de arrepentimiento, declaro que yo soy tan culpable como vosotros. 
Os comento que estoy cansado, que cada día me cuesta más seguir plasmando los errores de los seres humanos, porque como ser humano soy capaz de apreciar los actos altruistas y meritorios, pocos y justos, desequilibrando la balanza con los actos mezquinos e injustos que todos los días cometemos.
Hoy a mí, me ha vuelto a ocurrir lo mismo que sucedió a mi amigo Arturo Pérez Reverte cuando rebuscando en sus libros y en sus recuerdos, y por desgracia los españoles tenemos muchos libros oscuros y con lamentables recuerdos, apareció la ortografía de R. Capa: La Risa de las Ratas.
Yo conozco esta fotografía de Robert Capa por este nombre y supongo que la instantánea tendrá más nombres, más interpretaciones y más vocación (inspiración) que mi idea particular de ser un monumento a aquello que por desgracia los seres humanos somos: unas ratas con más o menos mala leche, pero sin duda alguna una panda de locos cuando nos dedicamos a hacer la vida imposible a los demás… vamos, ¡una panda de cabrones!
La fotografía nos devuelve a la Segunda Guerra Mundial, al salvajismo, a la historia de la humanidad en la ciudad francesa de Chartres, julio de 1944, cuando la ciudad fue liberada de los alemanes. En el centro de la imagen camina una mujer joven con el pelo recién rapado, vestida con una bata y con un niño de pocas semanas en brazos. Su pecado, su mayor falta es ser francesa y el pecado del  bebé que abraza a su madre francesa, es ser el hijo de un soldado alemán. Por esta razón, por estas faltas, la mujer es escoltada y detenida por un gendarme satisfecho de su trabajo de perro, orgulloso por cumplir con su patria entre una muchedumbre que no olvida los sufrimientos padecidos, el hambre pasado, la muerte de sus seres queridos, la vergüenza por la patria invadida. Una muchedumbre que debería estar contenta, estar feliz, esperanzada por la libertad y un futuro; una muchedumbre que camina hostigando a la traidora, a la pécora, a la desvergonzada, a la sucia colaboracionista nazi: señoras de aspecto respetable que igual acaban de salir de misa, hombres que podrían ser considerados caballeros, niños, curiosos que miran, y todos ríen, y todos se burlan de la joven que aprieta al niño contra su pecho y lo mira muda de vergüenza y de miedo.
¡La guerra ha terminado! ¡Viva la Francia Libre!
Pero para ella no hay compasión.  Estoy seguro que para ella no ha acabado la guerra, o quizá sí, siendo fusilada por los libertadores, por los vencedores, por los amantes de la libertad y la fraternidad, apoyando la mujer su espalda en un muro frío antes de que una bala entre en su cuerpo… Bienvenidos a la civilización de las ratas.

Pero por desgracia aún siguen riéndose de los demás muchas ratas:
·         Los políticos de este país que han arruinado a sus votantes con sus despilfarros, con la compra de regalos promocionales apilados en naves abandonadas, con desfalcos, con una conducta falsa y vergonzosa.
·         Los banqueros de España que ahora solicitan una ayuda estatal y no saben donde están los millones ganados con la mentira sociológica del ladrillo.
·         El señor Rodríguez Zapatero y sus colaboradores que mintieron a sus votantes y todos los españoles diciendo que debíamos cuatro perras gordas.
·         Los jóvenes del 15M que hace un año prometieron modificar un sistema caduco, desigual e insolidario y no fueron capaces de dar la cara y presentarse a las elecciones frente a los dos gigantes políticos de la ineficacia y la ineptitud.
·         Los piquetes sindicalistas que en la jornada de huelga rompieron cristales, insultaron, coaccionaron y fueron violentos contra los demás trabajadores a los que también representan. ·         Los españoles, un pueblo que ha olvidado que el trabajo, el estudio, el dialogo y el consenso sirven para crear riqueza, desoyendo el refrán que dice: si eres trabajador y honrado, nunca pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió y mucho menos debes votar a un rencoroso o a un excusador de etarras. 

Quizá yo sea tan culpable como los demás o peor, disculpen mis limitaciones y mis errores.
Un saludo a la humanidad, es decir a mis semejantes: LAS RATAS con su sonrisa cínica.. Pero crean ustedes que a veces, maldita sea la gracia que me hace ser, un ser humano.



Para todos aquellos, hombres y mujeres que en un descuido se han sentido molestos  por mis comentarios. Gracias , un saludo y hasta siempre...